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Polifemo.

Escrito por hugovaleroeldiadeloslocos 08-02-2018 en Relatos cortos. Comentarios (0)

En 2015 mi compañero y amigo Andrés Pérez Bernabé me pidió que escribiera un texto sobre el mito de Polifemo, se trataba de intercalar el texto entre la pieza del mismo nombre del compositor Andres Valero Castell. Esto es lo que salió

POLIFEMO 

¿Me preguntaba si conocen ustedes el mito de Polifemo? y, aunque estoy seguro de que  muchos de los presentes lo oyeron tiempo atrás, me parece  una buena ocasión para dar vida de nuevo a historia que nos dejó un viejo rapsoda . Usaré para ello  las dos  creaciones más maravillosas del ser humano,  la música y la palabra,.       

 El tiempo ha teñido mis cabellos, oscurecido mi voz y cubierto de una fina niebla todo lo que mis ojos pueden contemplar, pero todavía no ha escondido en mi memoria esta historia que mi experiencia cinceló. Escuchad a este viejo rapsoda, creed lo que os digo pues como lo viví lo cuento, con pesar, emoción y esperanza. 

Largas jornadas transcurrieron sin que otra cosa que el mar nos rodeara, espuma salada salpicando la cubierta cuando Eolo nos empujaba enfurecido hacia un destino ignoto. Helios, reinante en su trono, hería nuestra piel inmisericorde mientras nosotros navegábamos sin descanso acatando sus designios.  Cuando se retiraba a su morada la bóveda celeste nos indicaba el lugar al que nos habían llevado sus voluntades ¿Qué puede hacer el hombre insignificante ante el poder divino? Largas jornadas transcurrieron sin que otra cosa que el mar nos rodeara, anhelábamos  ya la clemencia de los dioses cuando nos fue concedida. 

 Ante nuestros ojos apareció desde la nada la costa majestuosa. La hermosura de aquellas tierras  era la recompensa a nuestras plegarias, y, la exuberancia de la naturaleza que nos acogía, el manantial que saciaba la sed de nuestras almas. Una acogedora isla abría sus extensos brazos para que en su seno sintiéramos la dicha del final de nuestro viaje. 

I I

 Festejábamos  con alegría el arribo a tan buen puerto, corría el vino en honor a Dioniso y no podría calificarse nuestra ventura de otro modo que no fuera extasiante. La belleza de aquellos parajes inundaba nuestros sentidos y la libertad que gozábamos imbuía nuestros espíritus de nobles sentimientos, mas los Dioses se mostraron celosos ¿Acaso no eran estos placeres reservados para ellos?¿No éramos simples mortales a los que el destino acecha en cada recodo del camino? Un fabuloso estruendo nos arrancó de lo que se nos antojaban campos elíseos y nuestras miradas se dirigieron al oscuro lugar por el que la tierra bramaba, la boca de una caverna que se introducía en sus entrañas. Invadidos por el miedo nos escondimos temiendo el vómito cruento que amenazaba y de las profundidades emergió la terrible figura del cíclope Polifemo. Del tamaño que sólo alcanzan los hijos de Urano y Gea, las copas de los árboles no sobrepasaban sus rodillas, el torso podría confundirse con una montaña y en su cabeza el único ojo brillaba gigantesco como si la luz de todas las estrellas hubiéranse concentrado en él. Caminaba dubitativo, torpe e inseguro como un niño de teta,  cuando parecía derrumbarse recuperaba el equilibrio con titánico esfuerzo y con  cada uno de estos pasos provocaba grandes oquedades en el suelo, destrozaba la fronda y aplastaba a cualquier  ser vivo que tuviera la desgracia de cruzarse en su camino. Tras marchar un instante, sacó una descomunal zampoña y llevándosela a la boca comenzó a tocar y a danzar de la forma más ridícula, esperpéntica y grotesca que la mente humana pudiera imaginar. 

III 

Nosotros permanecíamos ocultos entre la maleza y medrosos ante tan rotunda amenaza, tal era su poder que el cíclope podría enviarnos al Hades con un nimio movimiento de su mano. Nada en su feroz comportamiento nos permitía creer  que sería bondadoso si nos descubriera, es más, escrutaba el terreno con detenimiento como si estuviese buscándonos. 

Mas no fueron nuestras figuras las que encontró en su batida sino la de una joven pastora llamada Galatea. Al verla, Polifemo, intentó ocultarse agachándose tras los árboles más altos del lugar. Ya no parecía estar irritado, era temor lo que sentía. De cuando en cuando asomaba su ojo inmenso para contemplarla, y volvía a ocultarse azorado si sospechaba que la dulce mirada de ella se había posado un instante en su mole corpórea. La pastora Galatea no llegó a percatarse de la presencia del gigante e irradiaba felicidad en todo lo que hacía, mientras, Polifemo, enamorado, la observaba sin un solo parpadeo. 

Cuán grande es el amor y cuánta fuerza puede tener que hasta la más hercúlea y horrenda de las criaturas se postraba inerme frente a él. 

Galatea, dichosa, aguardaba alterada la llegada de su enamorado, oteando los campos, divisando el horizonte, esperando hallar su figura emergiendo en cualquier momento. 

Por una suave ondulación del terreno comenzaron a mostrarse mansas ovejas que pacían plácidamente y tras ellas apareció Acis, el joven pastor en el que Galatea depositaba todo su amor. Ella corrió a su encuentro sin apenas apoyar sus pies en el polvo amarillo del camino, deseando atrapar la felicidad con las manos para evitar su conocida fugacidad, él la recibió con las flores más bonitas que los campos le ofrecieron. Se detuvo el tiempo en el momento en el que se alcanzaron, 

se detuvo para anular el mundo, nada existía a su alrededor, todo carecía de importancia, e incluso la naturaleza guardó un silencio expectante en tanto ellos se entregaban un amor límpido e imperecedero, nacido de lo más profundo de sus corazones, un amor que nada ni nadie podría destruir. 

IV 

La felicidad de aquellos jóvenes amantes nos había contagiado a todos, la escena nos salpicaba con pequeñas perlas de fortuna que cambiaban el ánimo del que era acariciado por ellas. Pensaba en aquella ventura que nos embargaba cuando mis ojos enfocaron a Polifemo, él se retorcía iracundo, aquellas briznas de felicidad que volaban por el aire lo laceraban como espinas venenosas,  se clavaban en su cuerpo y aún más penetraban en su alma pétrea. Los contemplaba y retiraba enseguida la mirada atormentado, quería ver lo que hacían y al mismo tiempo ignorarlo, saber de su amor horadaba su corazón, conocer su dicha le provocaba un sentimiento terrible, un sentimiento que generaba una energía destructiva incontrolable, un sentimiento que  vociferaba en sus desmesurados oídos todas las palabras de rencor inventadas desde el principio de los tiempos. Eran celos. Celos horrendos, miserables, ladinos, devastadores. Celos cruentos sedientos de sangre, celos vengativos que reclamaban repartir el dolor que el cíclope sentía, celos cegadores que aturdían la razón. Celos descarnados, groseros, mortales. 

Polifemo se adentró de nuevo en su gruta y escuchamos el gemido de la diosa Gea cuando el gigante le arrancó un trozo de sus entrañas. Salió de nuevo a la luz portando sobre su cabeza una piedra de un tamaño formidable. Avanzó desaforado hacia los enamorados, cada zancada era el reflejo del odio que había acumulado, y cuando los tuvo a su alcance cercenó sin piedad  la vida del joven Acis con el impacto de aquella enorme  roca. 

 No dábamos crédito a lo que los dioses nos habían obligado a presenciar, el gigante se había marchado satisfecho mientras  Galatea callaba inerte junto al cuerpo sin vida de Acis. Una extraña parálisis afectaba a nuestros músculos y tan solo respirar nos estaba permitido. La pastora parecía haberse transformado en una estatua, durante un tiempo que nunca pude calibrar creímos que la muerte había penetrado en su cuerpo. Tras el horrendo crimen reinaba una calma tal que escuchamos el roce la primera lágrima resbalando por su mejilla, las siguientes fueron convirtiéndose poco a poco en un murmullo. Eran lágrimas de  amor, de un amor tan intenso que al caer en la tierra no podían ser absorbidas por ella, eran lágrimas de bondad, lágrimas de ternura. El pequeño charco que formaron se deslizó sin mácula hacia la sangre que manaba de la cabeza del pastor, y entonces…entonces se produjo el hecho más extraordinario que en mi azarosa vida he podido contemplar. Los dos flujos se unieron, se entremezclaron y pasaron a ser uno solo, hecho  de las promesas de los enamorados, de sus sueños, de sus ilusiones, de su alegría, de su juventud…de sus almas y de su amor. Creció aquel mágico curso pasando a ser primero un pequeño torrente y después un caudaloso río, el que todavía hoy atraviesa las tierras de esa isla llamada Sicilia diciéndonos que existe algo a lo que ni la muerte puede vencer. 



EL EFECTO LLAMADA

Escrito por hugovaleroeldiadeloslocos 01-06-2017 en Lo que pienso ahora. Comentarios (0)


Partiendo de la base de que no me veo afectado directamente por su existencia, siento la necesidad de expresar mis pensamientos.

Se oye hablar muy a menudo del efecto llamada. Esto se produce cuando una comunidad autónoma convoca oposiciones sin coincidir en el tiempo con las demás.

A un ciudadano ajeno debería parecerle maravilloso, así se podrán seleccionar a los mejores aspirantes de toda España sin importar su procedencia y tendremos a los mejores profesionales interesados trabajando para el estado. El caso es que los profesionales interinos de dicha comunidad autónoma, la que convoca, tienen otra perspectiva del asunto; provocada porque existen comunidades que impiden el acceso a todos lo que no hablen la lengua cooficial (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Euskadi y Galicia). En estas comunidades reside casi el 40% de la población y vetan a la mayor parte del 60% restante para trabajar allí.

Ante tamaña injusticia, los opositores afectados reclaman convocar las oposiciones en todas partes al mismo tiempo, estableciendo un filtro basado en la ubicación geográfica y no en la preparación del opositor, y acabando así con el temido efecto llamada y con la selección de los mejores a cambio de aquellos que son más cercanos.

¿Es justo este recurso?

Que cada cual responda en conciencia, bajo mi punto de vista habría que regresar al sistema de antaño: Una convocatoria única para todo el país y, una vez seleccionados los mejores profesionales, que cada uno elija su destino. Ya sé que cualquiera cosa que suene a quitar autonomía a las comunidades suena a desfasado y antiguo, pero no todo lo que se hacía hace cuarenta años estaba mal hecho.

Para terminar planteo una nueva pregunta. Con ello intento ayudar a responder a la anterior (¿A favor o en contra del efecto llamada?)

Si el que lee este texto se encontrara gravemente enfermo, por nadie pase, qué preferiría ¿El mejor médico posible o el médico de su pueblo?


Problemas de atención?

Escrito por hugovaleroeldiadeloslocos 19-04-2017 en Evolución. Comentarios (0)

Los miro a la cara y sé que no están ahí ¿Dónde están? Lo ignoro. Hablo con ellos individualmente, entienden todo lo que les digo, lo razonan, pero no lo hacen. Su mundo, todavía es otro.

Si miro hacia atrás los comprendo, yo fui un niño parecido, como decía Albert Camus: Tuve una infancia tan feliz que no me queda lugar para el resentimiento (quizás no sea exactamente así) Y una infancia feliz no se quiere abandonar nunca. Cuando las personas mayores me preguntaban que quería ser de mayor decía lo primero que me venía a la cabeza para salir del paso. En realidad no quería ser nada, ni tan siquiera ser mayor ¿Por qué iba a querer serlo cuando tenía todo lo que podía desear? El amor incomparable de mis padres, la felicidad de no pensar en el mañana, la certeza de poseer un lugar hecho para mí.

Seguro que otros compañeros contestaban a la misma pregunta con sinceridad, planificaban su futuro y ansiaban abordarlo sin que eso significara una infancia desgraciada. Simplemente habían seguido un proceso de maduración natural.

¿Natural?

Ahora, con la perspectiva que da el tiempo me pregunto dónde radica esa naturalidad. Son ya casi treinta los años que llevo trabajando con adolescentes, además de haber tenido mis propios hijos, y cada vez tengo más dudas. Hay padres que, buscando lo mejor para sus hijos, los hacen pasar por el psicólogo con resultados negativos para DDA (Déficit de atención) y otros trastornos similares y se desesperan al no entender el problema.

 No hay nada que hacer, se aferran a su niñez, a su vida conocida y feliz con todas sus fuerzas negándose a crecer. No necesitan más obligaciones, preocupaciones, incertidumbres. Su organismo no se lo demanda, tal vez lo haga en el futuro o ¿Con suerte para ellos? No lo haga nunca.

Los miro a la cara y sé que siguen sin estar ahí ¿Dónde están? Lo ignoro. Su mente sólo entiendo el presente y el futuro inmediato, el resto no le interesa. Su mundo, todavía es otro.


NUEVA EDICIÓN DE "LA MUJER DE LA MALA SUERTE"

Escrito por hugovaleroeldiadeloslocos 18-05-2016 en libros. Comentarios (0)

En el año 2.012 publiqué "La mujer de la mala suerte" con una editorial de cuyo nombre no quiero acordarme, a todos los que la leyeron les pido disculpas por la calidad de la edición y el precio. Ahora he recuperado los derechos de la novela y se puede encontrar aquí a un precio razonable
http://www.lulu.com/…/la-mu…/paperback/product-22665095.html.


Mis 1.000€ para ellos

Escrito por hugovaleroeldiadeloslocos 02-05-2016 en Pensamientos al día. Comentarios (0)

Lunes 2 de mayo de 2016. Pongo la radio como cada mañana y escucho en la programación regional que todavía se producen siete desahucios diarios en mi comunidad autónoma :((((((((

Antes de escribir el post pienso en buscar en internet cuántos serán los que se produzcan en España  pero de inmediato abandono la idea, puedo hacer una regla de tres: si en un millón y medio de habitantes siete desahucios al día, en cuarenta millones...prefiero, en beneficio de mi salud emocional, no hacer ese cálculo y hacer otro. Si el estado ha "regalado" cuarenta mil millones a los bancos y somos cuarenta millones de habitantes, hemos puesto mil euros cada uno para ese regalo, incluidas todas aquellas personas que están siendo desahuciadas ya que los impuestos indirectos (IVA, Carburantes, electricidad...) nos graban a todos por igual.

Me pregunto ¿Es imposible que esos bancos, que nos deben la vida, apliquen una moratoria, durante el tiempo necesario, en el pago de la hipoteca a aquellas familias que no pueden hacerle frente? No creo que sea imposible sino justo, no hablo de condonación de deuda, se trata de aplazar el pago o , si acaso, reducirlo a un alquiler mínimo hasta que esas familias recuperen la solvencia económica, y otra cosa más ¿Qué hacen los bancos con las casas de los desahuciados? Nada, cerrarlas y ponerlas en la bolsa de SAREB donde hay cientos de miles de casas vacías  que, lógicamente, no encuentran comprador.

Por desgracia estas medidas serían de lógica social. Los bancos, ante la permisividad de los gobiernos, sólo funcionan mediante la lógica económica, por esa razón propongo que los mil euros con los que "contribuí" obligatoriamente para salvar  a la banca se utilicen para salvar la dignidad de las personas.